«La tragedia del pueblo húngaro será sin duda alguna una gran lección para todas las gentes honradas del mundo, será una lección para todos aquellos que se duermen sobre sus laureles y que frente a las frases de los imperialistas y de la reacción, frente a las consignas demagógicas, relajan la vigilancia y la sustituyen con una actitud oportunista y con una peligrosa blandenguería. El partido y el pueblo albaneses nunca han dado un paso en falso ni lo darán, y no se dejarán engañar por las consignas del «socialismo popular», del «socialismo revolucionario» o las consignas de una cierta «democracia» que se asemeja a todo menos a la democracia proletaria. Por tanto, hoy más que nunca, a nuestro partido se le plantea la tarea de fortalecer su lucha de principios para preservar la pureza de la teoría marxista-leninista, para fortalecer sus filas en el plano ideológico y organizativo, para robustecer la solidaridad internacional de los trabajadores, y considera que la lucha en defensa de los principios marxista-leninistas, para consolidar sus filas en lo ideológico y organizativo, para fortalecer la solidaridad internacional trabajadores, porque considera que la lucha por la defensa de los principios del marxismo-leninismo, la lucha sobre la base de estos principios es la única lucha justa». (Enver Hoxha; Discurso pronunciado en la reunión solemne, 8 de noviembre de 1956)
martes, 31 de diciembre de 2013
miércoles, 25 de diciembre de 2013
Necesitamos en primer término, que los comunistas sepan manejar bien el arma del análisis marxista-leninista
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| «Georgi Dimitrov en prisión - 1918». De Neko Balkan |
«Necesitamos, en primer término, que los comunistas sepan manejar bien el arma del análisis marxista-leninista, estudiando con cuidado la situación concreta y la correlación de las fuerzas de clase en desarrollo, y elaboren, en armonía con ello, sus planes de actuación y de lucha. Debemos extirpar del modo más implacable ese apego a los esquemas especulativos, a las fórmulas sin vida, a los patrones cortados, que no pocas veces atosigan a nuestros camaradas. Tenemos que acabar con ese estado de cosas, que consiste en que los comunistas, cuando carecen de conocimientos y de capacidad para un análisis marxista-leninista, suplanten este por frases y consignas generales, como la de «buscar una salida revolucionaria a la crisis», sin hacer el menor esfuerzo serio por esclarecer en qué condiciones, ante qué correlación de fuerza de clase, en qué grado de madurez revolucionaria del proletariado y de las masas trabajadoras, con qué nivel de influencia el partido comunista, es viable esa salida revolucionaria de la crisis. Sin este análisis semejantes consignas se convertirán en simples palabras, en frases sin contenido, y sólo servirán para oscurecer nuestras tareas de cada día. Sin un análisis concreto, marxista-leninista, no sabremos jamás plantear, ni resolver con acierto el problema del fascismo, ni el del frente proletario y popular, ni el de la actitud frente a la democracia burguesa, ni el del gobierno de frente único, ni el de los procesos que se operan en el seno de la clase obrera y, en particular, entre los obreros socialdemócratas, ni tantos otros problemas nuevos y complejos, que nos plantean y seguirán planteando la vida misma y el desarrollo de la lucha de clases». (Georgi Dimitrov; Por la unidad de la clase obrera contra el fascismo; Discurso de resumen en el VIIº Congreso de la Komintern, 13 de agosto de 1935)
martes, 24 de diciembre de 2013
Encuentro entre Iosif Stalin y Enver Hoxha; marzo-abril de 1949
El encuentro que reproducimos a continuación entre estos dos figuras, que discurrió en un amable y distendido ambiente de camaderia, enseña el especial interés que mostró Iosif Stalin frente a Enver Hoxha por conocer más sobre el pasado y presente del país Albania, así mismo –y como se puede detectar– la preocupación por el bienestar futuro del mismo país balcánico.
Este encuentro no sólo sirve para ver que anécdotas ocurrieron entre figuras de tal calibre, sino para entender y en otros casos recordar puntos fundamentales de la doctrina marxista-leninista, en el presente documento podemos ver la interacción entre estos dos personajes en cuestiones como:
–La ayuda del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS y la Kominform al PTA en la lucha contra el revisionismo titioista.
–La cuestión religiosa.
-La cuestión de la colectivización del campo.
–Las provocaciones de los países imperialistas a los Estados que emprenden la vía socialista –en ámbito de sabotaje local como internacional público–.
–La cuestión de la diferenciación entre las capas de la burguesía según la etapa.
–Las relaciones entre dos países socialistas, sobre todo en condiciones de desigualdad económica entre ambos.
–Las causas –según Enver Hoxha– de la derrota del Partido Comunista de Grecia en la guerra civil de 1946-1949. Para rescatar este asunto, y analizarlo mejor, traeremos un encuentro tripartito entre Iosif Stalin, Enver Hoxha y Nikos Zahariadis en breve.
El documento:
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| Congregación multitudinaria en Tirana frente a la estatua en honor a Stalin, durante el 5 de marzo de 1953, fecha del fallecimiento del dirigente soviético |
Marzo-Abril de 1949
NUESTRA ACTITUD HACIA LA DIRECCIÓN YUGOSLAVA DESDE LOS AÑOS DE LA GUERRA. EL Iº CONGRESO DEL PCA. POLÍTICA DE TERROR EN KÓSOVO. EN RELACIÓN CON LAS DIVISIONES YUGOSLAVAS QUE IBAN A ENVIARSE A ALBANIA. LOS TITOISTAS ASPIRABAN CAMBIAR LA SITUACIÓN EN ALBANIA. SOBRE LA LUCHA DEL HERMANO PUEBLO GRIEGO. LOS PUNTOS DE VISTA ERRÓNEOS DE LA DIRECCION DEL PC DE GRECIA. LA VÍA DE DESARROLLO ECONÓMICO Y CULTURAL DE ALBANIA. LOS INGLESES PONEN COMO CONDICIÓN PARA RECONOCER A ALBANIA, LA INSTALACIÓN DE BASES MILITARES EN SUS PUERTOS. SOBRE LA SITUACIÓN DE NUESTRO CAMPESINADO. SOBRE LA HISTORIA, LA CULTURA, LA LENGUA Y LAS COSTUMBRES DEL PUEBLO ALBANÉS.
Volví de nuevo a Moscú, el 21 de marzo de 1949, al frente de una delegación oficial del Gobierno de la República Popular de Albania y permanecí allí hasta el 11 de abril del mismo año.
Habían salido al aeropuerto para recibirnos Mikoyan, Vishinski, etc. Así como todos los representantes diplomáticos de los países de democracia popular.
El primer encuentro oficial que tuvimos fue con Vishinski, al día siguiente de nuestra llegada, y el 23 de marzo a las 22 y 5 minutos era recibido por el camarada Stalin en el Kremlin, en presencia de Vishinski y de Chubahin, embajador de la URSS en Albania. En este encuentro iba acompañado por Spiro Koleka y Mihal Prifti, que en aquel tiempo era nuestro embajador en Moscú.
El camarada Stalin nos recibió en su oficina muy cordialmente. Una vez de habernos saludado, reparó ante mí:
–Por tu aspecto, diría que has adelgazado. ¿Has estado enfermo? ¿o es que estás fatigado?
–Por el contrario, me siento muy dichoso de volverlo a encontrar –le respondí–, y después de tomar asiento, manifesté mi deseo de plantearle algunas cuestiones.
–Por el contrario, me siento muy dichoso de volverlo a encontrar –le respondí–, y después de tomar asiento, manifesté mi deseo de plantearle algunas cuestiones.
–Pueden disponer del tiempo que quieran –me dijo amigablemente, a fin de que pudiera hablarle de todo aquello que considerara necesario–.
Le hice al camarada Stalin una exposición sobre una serie de problemas. Le hablé a grandes rasgos de la situación de nuestro partido y de nuestro país, de los últimos acontecimientos, de los errores constatados, así como de nuestra actitud respecto a la cuestión yugoslava. Le indiqué que debido a la influencia de la dirección trotskista yugoslava sobre la dirección de nuestro partido y la exagerada confianza que algunos de nuestros dirigentes habían demostrado por la traidora dirección yugoslava, se habían observado errores de gravedad, sobre todo en la linea organizativa del partido, tal como los constató el XIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Albania, de septiembre de 1948, cuyos trabajos se han desarrollado a la luz de las cartas del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética dirigidas al Comité Central del Partido Comunista Yugoslavo y de la Resolución de de la Kominform de verano de 1948: «Sobre la situación en el Partido Comunista Yugoslavo».
sábado, 21 de diciembre de 2013
Albania: El fin de los titoistas entre nosotros
Siguiendo con la transcendencia de la lucha contra el revisionismo titoista, hoy traemos un texto que comenta como se llevo intestinamente dentro del Partido Comunista de Albania la eliminación de tal mal. Hay que refrescar la memoria al lector, comentando, que dicho partido albanés, fue uno de los más influenciados por el titoismo, sufriendo fuertes injerencias y polémicas desde la época de liberación nacional de ambos países en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial.
El documento traído hoy no tiene más propósito que en primer lugar volver a demostrar la esencia del revisionismo titoista y los métodos que utilizaba para lograr sus fines y las consecuencias directas que afloraban en las superficies implicadas, en este caso el PCA.
Y segundo, y quizás más importante, ver como un partido que se diga marxista-leninista debe aplicar la lucha contra estas desviaciones internamente; sin condescendencia hacia los culpables, pero tampoco sin culpar a toda la dirección del partido ni a toda su base. Será interesante ver como durante los ejercicios de crítica y autocrítica bolchevique, al final de la trama los propios culpables entre congresos, plenos y demás, van reconociendo sus errores, y poco apoco, entre los testimonios de victimas y propios culpables salen acusaciones cada vez más claras y evidentes del propósito que tenían algunos miembros del partido que desde la época de la guerra y desde las primeras polémicas, actuaron en calidad de agentes de Tito.
Debe de ser destacado que varias de las rectificaciones que se hicieron en el partido durante los plenos como podrían ser la cuestión entre el partido y el frente, la semilegalidad del partido, la reforma agraria. Sólo pudieron ser destacadas y corregidas una vez que TODO el partido fue consciente de que tales métodos no eran correctos y una vez que muchos otros se conocieran, ya que pese a los esfuerzos de Enver Hoxha por corregir ciertas derivas que se iban evidenciando, no siempre tuvo toda la aprobación en todas ellas, en especial en las citadas sólo pudo lograr él y el partido la consecución de dicha tarea gracias las cartas de inicios de 1948 entre Stalin y Tito, siendo el punto de inflexión para concienciar a la dirección y a la base del PCA a la hora de reflexionar y replantearse muchas cosas, más aún esto era necesario y debía de ser inmediato, ya que el país se encontraba en un momento en que las presiones yugoslavas sobre Albania habían alcanzado su punto álgido. Por ello las cartas del PCUS al PCY y la resolución de la Kominform en verano de ese mismo 1948, para Enver Hoxha fue la confirmación final de la lucha que había llevado desde su informe al Buró Político de 1946; donde denunció las desviaciones titoistas que ya había percibido. De ahí la especial importancia de tal revelaciones, que como volvemos a repetir, significo que:
«El partido se salvó de esta situación gracias a su firme resistencia a la injerencia yugoslava, gracias a las cartas del Partido Bolchevique de la Unión Soviética que arrojaron luz sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia y sobre la actividad de su dirección. Las cartas del partido bolchevique llegaron en el momento más crítico por el que atravesaba nuestro partido. Estas cartas aclararon plenamente al Comité Central de nuestro partido la grave situación existente en el seno del Partido Comunista de Yugoslavia y lo ayudaron a descubrir las verdaderas causas de graves errores, a ver claramente en qué consistía el mal que debilitaba a la dirección del partido y al mismo partido. Estas históricas cartas quedarán como ejemplo de una actitud internacionalista de principio del partido bolchevique de Lenin-Stalin, de un partido resuelto a acudir en ayuda de otro partido hermano». (Enver Hoxha, Informe presentado ante la conferencia de activistas del partido de Tirana sobre los análisis y las conclusiones del XIº Pleno del CC del PCA, 1948)
Sobra recordar el amplio apoyo que recibió la República Popular de Albania por parte del resto de democracias populares, partidos comunistas y todo revolucionario de entonces en purgar a tales elementos de antimarxistas fines:
«Las revelaciones hechas y las tramas destapadas en el Iº Congreso del Partido Comunista de Albania pone de relieve una vez más las intenciones agresivas de Tito y su grupo, siendo esta vez Albania su objetivo y el marco donde resale su política hipócrita, su rancio nacionalismo y la muestra definitiva que se aleja del frente unido con la Unión Soviética y las demás democracias populares». (Georgi Dimitrov, Informe al Vº Congreso del PCB, 1948)
Algo no era casual de Albania, ya que varios países donde existían similares problemas con Yugoslavia se empezaron a vislumbrar los mismos procesos:
«Fueron los tres juicios que se realizaron en el curso de 1949 en Budapest, Sofía y Tirana, los que demostraron que la situación peligrosa que desarrollo en la dirección del Partido Comunista de Yugoslavia no se debió a meros errores políticos, a una política equivocada, sino que fue el resultado de una trama contrarrevolucionaria deliberada, anticomunista, llevada a cabo por una banda de policías-informantes, agentes provocadores y agentes de inteligencia, que respondían ante el liderazgo tioista». (James Klugmann, De Trotski a Tito, 1951)
Y tampoco era casual que a este tipo de elementos los tiempo de después los quisieran rehabilitar los jruschovistas:
«Siguiendo la línea del XXº Congreso del PCUS, Jruschov se apresuró a exigir que el Partido Comunista de Albania revisará su actitud del pasado frente a Tito, así como las sentencias presentadas ante figuras como Koçi Xoxe, Tuk Jakova y otras figuras antipartido, aludiendo que habían sido errores cometidos bajo la influencia del culto a la personalidad a Stalin». (Miranda Vickers, Los albaneses: una visión moderna, 1999)
El documento:
El fin de los titoistas entre nosotros
La inmediata y vergonzosa marcha de nuestro país de los enviados de Tito tras la llegada de la primera carta del partido bolchevique, trajo consigo entre otras cosas para nuestro partido dos importantes consecuencias. La primera era positiva: Koçi Xoxe y su clan titoista –hasta ayer predominante en el Buró–, cuando vieron qué los patrones les dejaban plantados y a merced de los acontecimientos, cambiaron inmediatamente de camisa y se hicieron «prosoviéticos», ¡«se solidarizaron» unánimemente con la carta del CC del PCUS dirigida a la dirección titoista! Esto redundaba en nuestro interés, ya que aunque en verdad la mayoría de la dirección del partido y el propio partido –cuando se le dijera– se solidarizaría de todo corazón con la primera carta de Stalin –así como con las demás–, no sería nada bueno para nuestro partido que aparecieran aunque sólo fueran tres o cuatro voces contra esta posición general.
Sin embargo, junto con esta primera consecuencia positiva, vendría la segunda, que sería enormemente negativa para nuestro trabajo: viéndose obligados a «solidarizarse» con las cartas del CC del PCUS y con todos los análisis marxista-leninistas que nosotros llevaríamos a cabo a la luz de los acontecimientos en nuestro país, Koçi Xoxe y su banda se esforzarían por camuflarse, por ocultar las garras, por presentarse, como mucho, como «equivocados», «influenciados», y no como realmente eran, agentes reclutados por el revisionismo titoista.
Pero nosotros no podíamos permitir de ningún modo que el mal continuara viviendo en el cuerpo sano de nuestro partido. Se lo debía descubrir, arrancarlo de raíz y arrojarlo lejos, no sólo por los grandes daños que nos había producido en el pasado, sino también en aras del futuro. Si nos mostrábamos liberales, ciegos y blandos con ellos, este mal se esforzaría en el futuro por tomarse la revancha y derrocar al partido en cuanto se crearan las condiciones adecuadas.
Dio comienzo así el prolongado proceso de trabajo, de profundos análisis y discusiones, que nos ocupó durante todo el período entre abril-mayo y noviembre del año 1948. Durante éste período se desarrolló una lucha intensa, durante días y noches enteras se celebraron reuniones y debates incesantes. Frecuentemente, cuando parecía que la situación se aclaraba, inesperadamente, aparecían nuevos hechos y argumentos que nos obligaban a comenzar los análisis desde el principio. No era fácil desenmascarar de inmediato a los enemigos en la dirección del partido; habían hecho la «escuela» de Tito-Rankovic y su participación directa en el complot les había transformado en maestros de la mentira y el engaño.
De manera especial, el agente en jefe Koçi Xoxe se esforzaría por serpentear y maniobrar de mil y una maneras para salvar, si no todo, al menos lo que pudiera salvar de su negro pasado.
viernes, 20 de diciembre de 2013
La supresión de la oposición entre la ciudad y el campo, entre el trabajo intelectual y el trabajo manual y la liquidación de las diferencias entre ellos; Stalin, 1952
«Este encabezamiento se refiere a varios problemas que se distinguen unos de otros esencialmente; sin embargo, yo los uno en un mismo capítulo, pero no para confundirlos, sino únicamente para ser más breve.
El problema de la supresión de la oposición entre la ciudad y el campo, entre la industria y la agricultura, es un problema conocido, planteado hace mucho por Marx y por Engels. La base económica de esta oposición es la explotación del campo por la ciudad, la expropiación de los campesinos y la ruina de la mayor parte de la población rural por todo el proceso de desarrollo de la industria, el comercio y el sistema de créditos en el capitalismo. Por eso la oposición entre la ciudad y el campo en el capitalismo debe ser considerada como una oposición de intereses. Sobre esta base nació la actitud hostil del campo hacia la ciudad y, en general, hacia «la gente de la ciudad».
El problema de la supresión de la oposición entre la ciudad y el campo, entre la industria y la agricultura, es un problema conocido, planteado hace mucho por Marx y por Engels. La base económica de esta oposición es la explotación del campo por la ciudad, la expropiación de los campesinos y la ruina de la mayor parte de la población rural por todo el proceso de desarrollo de la industria, el comercio y el sistema de créditos en el capitalismo. Por eso la oposición entre la ciudad y el campo en el capitalismo debe ser considerada como una oposición de intereses. Sobre esta base nació la actitud hostil del campo hacia la ciudad y, en general, hacia «la gente de la ciudad».
domingo, 15 de diciembre de 2013
Sobre el por qué la democracia burguesa no es una respuesta a las contradicciones del capitalismo
Queríamos abordar dos temas de actualidad que por causas de tiempo no hemos podido. Se trata de dos acontecimientos que y aunque aparentemente sin ninguna conexión, guardan una esencia intrínseca dentro de la dictadura de la burguesía que todo marxista-leninista debe de comprender, y luego de ello trasladarlo a las masas. Nos estamos refiriendo al caso de las leyes «mordaza» y de «seguridad privada» en el Estado español; y del otro lado del atlántico, en el Estado colombiano, el caso de la destitución del alcalde de Bogotá, Petro, por el procurador del Estado. Observemos:
1. En ambos casos se observa como la democracia burguesa se proyecta al control del conjunto social a través del marco legal existente, o bien modificándolo para salvaguardar sus intereses de clase;
2. En el caso español su objetivo es el control del entorno antes un posible estallido social debido a las políticas desarrolladas por el Estado ante la aguda crisis económica, todas encaminadas en su conjunto a despojar de derechos económicos, políticos y sociales a las mayorías; es decir, tratan de evitar mediante «coerción» y «código penal del enemigo» que se den las condiciones objetivas y subjetivas que posibiliten el desarrollo de un proceso más o menos progresista frutos de ese presumible estallido social.
3. En el caso de Petro en Colombia -y aunque expresión del Estado burgués existente, con un cierto perfil «progresista»- la democracia burguesa valiéndose del marco legal existente procede destituyendo e inhabilitando al sujeto en cuestión por sus políticas de tendencia socialdemócrata, de este modo la dictadura de la burguesía actúa a través de la instituciones del Estado evitando cualquier transformación que perjudique a la clase dominante, por mínima que esta sea. Mínima porque en ningún momento se cuestionan las bases económicas que permiten a esa clase detentar el poder.
4. Y aquí es donde queremos llegar: la democracia en general -ya sea dictadura de la burguesía o del proletariado- es una expresión del Estado clasista, no está por encima del Estado como quieren hacernos creer burgueses y revisionistas, sino que surge del Estado para crear una situación de «convivencia pacífica» entre las clases antagónicas que conforman el conjunto social en donde la clase que tiene el poder será la que domine la política general de esa democracia. Pero hay una diferencia, mientras en la democracia burguesa se actúa para mantener los antagonismo de clase inamovibles mediante la protección del Estado capitalista; la democracia popular-proletaria bajo la «dictadura del proletariado» se encamina a destruir completamente los antagonismo de clase objetivos y subjetivos; es decir, para el marxismo-leninismo el Estado y la democracia solo son instrumentos que permitirán la construcción de la sociedad sin clases. Llegados a ese punto -la sociedad sin clases-, ni el Estado, ni la democracia, ni siquiera el partido proletario serán necesario, en tanto dejarán de existir como expresiones de clase.
El documento [recopilación]:
“El tiro con el que intentaba matar políticamente al alcalde Gustavo Petro, le está saliendo por la culata”
Por Marta Ruiz
El tiro con el que intentaba matar políticamente al alcalde Gustavo Petro, le está saliendo por la culata. En lugar de ganarse el aplauso popular por destituirlo e inhabilitarlo, logró el milagro de unir a medio país contra él mismo. Y, muy a su pesar, le dio un vigor inusitado a la campaña política de la izquierda. Ahora la unidad de la Alianza Verde, la UP y varios de los movimientos sociales tiene una bandera de largo aliento: la defensa de la democracia. Ordoñez también tiene en alza la popularidad de un Petro convertido en mártir.
Hay quien se pregunta cándidamente por qué las otras 700 destituciones de Ordoñez no causaron tanto revuelo. Sencillamente porque ésta lleva una carga de profundidad muy bien calculada. No es un problema solo de las excesivas facultades que se abroga la Procuraduría, ni de la borrachera de poder de Ordoñez, ni siquiera de las muy cuestionadas marrullas clientelista que lo han hecho intocable. El problema de fondo es que si no se garantiza el pluralismo, no es posible la paz, como lo señaló, acertadamente, Kevin Whitaker, próximo embajador de Estados Unidos en Colombia. Y Ordoñez lo sabe muy bien. Justamente, ese es su mensaje: el pluralismo es una quimera en Colombia.
El mensaje es para las FARC. Porque con la destitución de Petro lo que el Procurador le está notificando a la guerrilla es que la derecha colombiana puede tolerarlos en las urnas, pero no gobernando. Que la derecha no dejará prosperar ideas de corte socialista, ni dejará entrar el fantasma de la “estatización” en la administración pública. Que si son elegidos, no podrán poner en práctica sus ideas.
viernes, 13 de diciembre de 2013
Las directrices de la Internacional Comunista y la Lucha de Liberación Nacional (1943)
Recuperando el honor e importancia de la III Internacional Comunista, o Komintern, presentamos el siguiente texto, para demostrar, que incluso países que no tuvieron la suerte de estar en contacto con sus miembros de forma permanente como Albania, sus militantes comunistas siempre estuvieron interesados en sus consejos para la lucha nacional de igual modo que la Komintern intentó continuamente ponerse en contacto en tan adversas situaciones.
Ya habíamos comentado la influencia entre el movimiento comunista albanés y las tempranas directrices de la Komintern, siendo Ali Këlmendi quién empezó a introducir la bolchevización de los grupos comunistas en Albania. En especial recomendamos estudiar la lucha que aquí se muestra de los leninistas albaneses contra los anarquistas y tortskistas albaneses que obstaculizaban primero la creación de un partido leninista, y segundo la formación del frente popular antifascista atacando la línea de la Komintern, un ejemplo palpable fue Aristidh Qendro –trotskista reconocido– y Zef Mala –que acabaría en posiciones anarquistas–:
«La organización trotskista de Tirana también se opuso a la nueva línea, su dirigente Aristidh Qendro, igual que Zef Mala, consideraba como traición a la clase obrera la colaboración con los nacionalistas y la creación del Frente Popular». (Historia del PTA, 1982)
He ahí la justeza de las palabras del PTA años después de la lucha de liberación sobre los antimarxistas:
«Los revisionistas que atacan y calumnian la actividad de la Internacional Comunista hoy en día, no hacen nada más que demostrar una vez más a los pueblos del mundo que se han vuelto completos renegados no sólo de los ideales comunistas sino incluso de los ideales democráticos y antifascistas». (El trabajo revolucionario de Georgi Dimitrov es inmortal, Albania Today, 1982)
Como también decíamos, el Partido Comunista de Albania comprendió que dicha etapa no correspondía para reclamar y entrar en conflictos por territorios como Kosovo –pese a las acusaciones de traición de los nacionalistas–, del mismo modo el partido no se cansó de insistir que «no podrá jamás hacer avanzar su programa máximo, si antes no extermina al fascismo», declarando los comunistas albaneses que «no hemos olvidado, de ninguna manera, nuestras tareas a largo plazo, pero antes de llegar a esta fase debemos realizar nuestras tareas más inmediatas: La Lucha de Liberación Nacional». Algo que con razón les puede parecer normal e incluso redundante que lo recordemos para algunos lectores, pero son consignas y posteriormente hechos que otros Partidos Comunistas no pudieron implementar, pese a haber recibido más apoyo y constancia desde la Komintern para que el proyecto de rumbo al socialismo creciera recto, las experiencias sobre el estancamiento en la primera etapa de Liberación Nacional son varias, siendo la yugoslava y china las que a todos nos vienen a la cabeza automáticamente.
Las directrices de la Internacional Comunista y la Lucha de Liberación Nacional
En vísperas de la Primera Guerra mundial, el pueblo albanés no se encontraba unido para hacer frente a la nueva situación que se estaba creando en Europa. Los grandes Estados imperialistas, que disputaban entre si y preparaban la carnicería de la gran guerra, intervenían en nuestro país y de esta manera ninguna solución podía darse a la cuestión albanesa. En el curso de esa guerra, Albania fue invadida una parte por los aliados, y el pueblo albanés se transformó en campo de batalla, el resto fue invadido por los imperios centrales y sus satélites. El territorio albanés tuvo que padecer indecibles sufrimientos. Los imperialistas intentaban hacer de él carne de cañón. Después de la guerra, nuevamente el imperialismo extranjero trató de hacer del pueblo albanés una mercancía. Sobre todo Italia, que en 1915 firmó el tratado secreto de Londres –hecho público y denunciado por los soviéticos–, tratado que ratificaba su expansión en Albania, se convirtió en un peligro para el porvenir del pueblo albanés y no retiró sus tropas de una parte de nuestro territorio. (1) (El «tratado de Londres» fue concluido en secreto el 26 de abril de 1915 entre los gobiernos de la Entente Cordiale –Inglaterra, Francia, Rusia e Italia–. Este tratado reconocía a Italia plena soberanía sobre Vlora, sus alrededores y la isla de Sazan. Otra extensa parte del territorio albanés era entregada a los Estados vecinos)
Ante este peligro el pueblo albanés, apoyándose en sus pequeñas fuerzas, emprendió la lucha contra el invasor y los traidores.
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